domingo, 8 de diciembre de 2013

Jaulas







El la quería desde su jaula estructurada con barrotes de prejuicios, dolores pasados y heridas jóvenes. Ella lo quería desde una jaula hecha con barrotes de seda china: flexible pero irrompible. 
Ella volaba del nido algunas noches para llegarse hasta el suyo y cantarle un rato con trino alegre y tierno. Cantaban a dúo, se miraban, se exploraban. Canto y poesía hecha carne hasta el día siguiente.

Cada amanecer era también una despedida. Y en cada una se fueron perdiendo las esperanzas y, acaso también, las ganas. 
De a poco él fue dejando de cantar para atraerla. 
Sus jaulas y sus precarias libertades se transformaron en obstáculo y barrera. Se negó a dejar que ella penetre aún más sus estructuras. Plantó bandera de egoísmo para proteger su coraza.

Ya con trinos no alcanzaba. El quería un pájaro libre y se permitió partir.
Se despidió desde lejos con apenas un batir de alas como quien está apurado por cambiar de aire y de cielo.
Pero en un vuelo corto se posó no muy lejos y cada día ella puede oírlo gorjear desde otras ramas. Simplemente se pregunta si es feliz y si a veces la recuerda.
Vuelven ahora en forma de nostalgia las mismas notas; las trae el viento hasta su jaula.

Ella no dejó de cantar. Algunas noches incluso sale a volar para ejercitar las alas, a disfrutar el placer del vuelo, de la sensación de libertad. Se quedó sin algunas melodías. Sin saberlo él se las llevó consigo. Hoy sólo le dedica sus silencios respetuosos a distancia.

El tiempo se detuvo en jueves. Y ya no hubo más amaneceres afuera del nido con él.



martes, 27 de agosto de 2013

Sombras nada más



Sordo ruido, oíd se deja de desilusiones montadas en corceles de madera  y tristezas de hojalata.

Una vez escribí en el margen de una hoja llena de ideas sueltas: «las cosas más importantes, cuando se rompen, no hacen ruido». Le dibujé florituras de tinta alrededor a las palabras casi sin comprender su significado.
Pero resulta que crecer me obliga a cambiar de parecer de forma constante. Y descubrí que el ruido que hacen algunas relaciones al romperse es una letanía insoportable de bla bla blas. La tropelía sin goyete del que queda varado en la ventanilla de reclamos.

[«Explicame porque no entiendo»; «Me destruís»; «Nadie me hizo tanto mal»; bla bla blases].

Dos que se quieren se terminan cuando uno no quiere más; cuando todo lo que te encanta del otro se transforma aquello que detestás. Cuando la admiración por el otro desaparece y lo arrastrás de nuevo al barro.
Eras brillante, ingenioso/ a, divino/ a, uno/ a en un millón. Pero ya no. Y no hay mucho más que explicar.

¡Abandonad el drama! 
Recojan,  damas y caballeros, la armadura de sus egos heridos, pónganse la cota mallada de la dignidad y retírense en silencio.

 

                                                «(...) una sombra ya pronto serás
                                                  una sombra lo mismo que yo.»

lunes, 29 de abril de 2013

Fragilidad






La incertidumbre, pesada y ominosa, vino a posarse sobre cada una de las cosas que construyó, aplastándolas de a poco. 
La oscuridad invadió todos los cuartos y rincones. 
El silencio inquilino tomó posesión tirana.
Apenas un rayo de luz se filtraba, de vez en vez, como danzando por las estancias vacías. 
Era una opacidad muerta y desganada. 
Ya no bailaban las motas de polvo en el aire: permanecían  estáticas, suspendidas.
De a poco y con ignominioso abanono fue devorada cada extremidad que solía vibrarle de vida.
Sentado en el centro de su espacioso vacío, permaneció inmóvil y abatido. 
Una quietud negra e ineludible lo invadió en el momento en que supo que estaba irremediablemente solo.
Sostenía en su mano yerta el lápiz que usó para trazar planes y dibujar sueños propios y ajenos.
Esparcidos en el suelo con descuido y cubiertos de polvo quedaron todos los bocetos, los planos de sus ilusiones y los mapas de los caminos muertos.
De modo impertérrito, cruel y silencioso mueren algunas de las cosas más importantes. 

Y ésta es sólo una excusa para contarte que todos somos testigos involuntarios de la muerte de la fragilidad.