martes, 24 de julio de 2012

Demiurgo.



Dicen que en el inicio solo había una masa caótica, desordenada e informe.  Y estaba también el Demiurgo, quien contemplando esta masa etrópica la miró y dijo:
«¿Qué puedo hacer con ella? No sé lo que voy a hacer. Pero haga lo que haga lo voy a hacer bien».

Y así del mismo modo en que se narra en el Timeo, a veces —muy pocas veces, demasiado pocas — y sólo a algunos privilegiados se les concede la gracia que un artista creador reordene su universo.
Viene a impulsar y a crear. A reorganizar las ideas preexistentes y el cosmos.
Toma esa materia en sus manos y con infinito cuidado la moldea de nuevo.
Reescribe sus paradigmas.
La resignifica y le da razones para existir.
La hace realidad.

Algunos mortales elegimos creer que es eso a lo que llamamos Amor.

viernes, 6 de julio de 2012

Días.



Te llamé viernes 
porque me urgías de adrenalina en noches libres.
Te llamé sábado 
porque agitabas mi pleamar con tus lunas nuevas.
Te llamé, finalmente, domingo:
fuiste breve y transcurriste lento;
te construí de hastío y ausencias;
Te alcanzó demasiado rápido el sol,
no pude evitar que nos llegue el lunes.