domingo, 27 de noviembre de 2011

Escribo


Escribo para exorcizar. Para no acumular silencios.
Escribo para hablar de lo que no soy y también un poco, de lo que quiero ser.
Escribo de mis circunstancias.

Describo de vos, de mi y de ellos.

Escribo porque sino  mis manos estarían hiperactivas de palabras acumuladas.
Escribo para responderme preguntas. Otras veces buscando la pregunta correcta para tanta respuesta.
Escribo porque callo pero no puedo evitar que la palabra me trascienda.
Y otras veces escribo, también, para negarme.

Escribo para que me lean pero no son suyas mis palabras.
Ni se las dedico.
Aunque algunas veces las pienso por y para.
Cuando las dejo ir ya no son mías.

Le extiendo mis palabras al portador sobre el papel o la pantalla.
Que las haga suyas si quiere.
No son para creer, son para crear.


martes, 22 de noviembre de 2011

Palabras cruzadas.


El mensaje puede ser contundente pero adolece de una cierta fragilidad porque depende del medio.
Las palabras correctas dichas por el medio equivocado hacen que el mensaje no llegue a destino o peor aún que llegue a las personas equivocadas.
Supongamos que tengo algo para decir a alguien y elijo al viento como mensajero. Y el viento le lleva las palabras al destinatario menos pensado. Y el erróneo se apropia del mensaje y lo hace carne. Lo vivencia y se lo apropia.
Se rompe doblemente la comunicación: no solo esas palabras no llegan a destino sino que además llegan al destinatario equivocado. Doble ruido.
Jugar deliberadamente con la fragilidad del mensaje y de las palabras nos convierte en inconcientes.
Hay mensajes que nacen sin dueños ni destinos. Son libres. No le pertenecen a nadie.
Otros mensajes son creados para receptores específicos. En ese caso asegurémonos de que el mensaje llegue intacto, por el medio que corresponda y a quien corresponda.
Que no nos asuste la simpleza.

https://twitter.com/#!/noellee__/status/138828535115694081