lunes, 28 de mayo de 2012

Réquiem.



Quise despedirme de vos, pasado, con un beso en la frente y una sonrisa cálida. Llevarme el recuerdo imperturbable del encuentro y las noches robadas al tiempo.
Sin embargo me despido de vos, pasado, con un gris opaco y consternado que no llega a tristeza.
Por este presente y por todos los trozos de ese vos roto y quebrado en que te estás convirtiendo.
Vas dejando en el camino abandonados un reguero de fragmentos mientras se te llena el cuerpo de fantasmas.
Al que yo creí que eras, pasado, le dejo un beso en la frente antes de cerrar mis puertas de hierro para siempre y soplarle al viento tus cenizas.

4 comentarios:

Eva dijo...

Los equipajes se arman lamentablemente teniendo en cuenta el peso y la utilidad.
A lo demás se le da el beso de gracia, y se le dice despacito "adiós".
Beso, me encantó, se debe haber notado.

Claire dijo...

No hay final más certero que el desnudo de la miseria y la cobardía.
No somos lo que mostramos sino también lo que ocultamos.-
Te quiero!

Luc Arrabal dijo...

Hola Noelle.
Nunca es fácil reconocer lo que pasa o lo que pesa. Despedirse de lo que pesa y no pasa, es dejarlo volar; hacerlo con lo que pesa y pasa, es empezar a pesar y pasar de a poco. No hay desilusión mayor que comenzar a pesarle a un pasado que pasa pero no pesa. No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamas sucedió. No hay peor pasado que que no puede pesarse en la balanza del hoy.
un beso
Gracias por escribir
Salú.
Arrabal

Tely. dijo...

Saber despedirse a tiempo nos hacen más fuertes.
Tarea de sabios.